
Lo que parecía una oportunidad de redención en el Stadium of Light terminó por convertirse en el capítulo más oscuro de la temporada para el Crystal Palace. La derrota 2-1 ante el Sunderland no solo representa tres puntos perdidos, sino que marca un hito alarmante: el equipo suma ya diez partidos consecutivos sin conocer la victoria en todas las competiciones.
Una ilusión que duró apenas tres minutos
El encuentro comenzó con una luz de esperanza para los dirigidos por Oliver Glasner. Al minuto 30, el español Yeremy Pino adelantó a los “Eagles”, desatando la euforia momentánea tras una jugada colectiva que rompió el bloque local. Sin embargo, la alegría fue efímera.
Solo tres minutos después, al 33′, el Sunderland castigó la pasividad defensiva de la visita. Enzo Le Fée aprovechó una desatención en la marca para poner el 1-1, devolviendo el partido a un estado de tensión que el Palace no supo gestionar.
El calvario de Jefferson Lerma
El colombiano Jefferson Lerma vivió una tarde para el olvido. Aunque inició el compromiso sacrificándose como central por derecha antes de pasar a su zona natural en el mediocampo, se vio errático y superado por el ritmo del rival.
La sentencia del partido llegó al minuto 71. En un duelo individual directo, el delantero Brian Brobbey le ganó la posición a Lerma y definió con potencia para sellar el 2-1 definitivo. Esta acción ha puesto al volante de la Selección Colombia en el ojo del huracán, alimentando los rumores que sugieren su posible salida de la institución en el actual mercado de fichajes.
Realidades opuestas en la tabla
Con este resultado, el panorama para ambos clubes cambia drásticamente:
- Sunderland: Se consolida en la parte alta de la tabla, ocupando la octava posición con 33 puntos.
- Crystal Palace: Se estanca en la casilla 13 con 28 unidades, mirando de reojo la zona de peligro y con la urgencia de recuperar a piezas clave como Daniel Muñoz, quien sigue en proceso de recuperación tras una cirugía.
La falta de precisión y la fragilidad mental del Palace parecen indicar que el problema es estructural. Con diez partidos sin ganar, la paciencia de la directiva y la afición en Selhurst Park parece haber llegado a su límite.
