
El inicio de la temporada 2026 ha puesto al Deportivo Pereira en una de las encrucijadas más críticas de su historia administrativa. El conjunto “Matecaña”, que debería estar enfocado en su preparación deportiva, hoy concentra sus mayores esfuerzos en los despachos jurídicos para evitar un colapso que comprometa su participación en el Fútbol Profesional Colombiano.
Un club en transición: El proceso de venta
La inestabilidad interna ha provocado en las últimas semanas una salida masiva de futbolistas, debilitando la estructura del plantel profesional. Ante este panorama, la institución emitió un comunicado oficial aclarando que, aunque la negociación para la venta del club sigue en marcha, la operación aún no se ha sellado definitivamente.
Mientras se concreta el traspaso de la propiedad, la actual dirigencia asegura que la gestión administrativa no se ha detenido, intentando estructurar una nómina competitiva para el presente año bajo condiciones extremas de incertidumbre.
El obstáculo legal: El “veto” de transferencias
El problema más urgente para el equipo no es la falta de talento, sino la imposibilidad legal de contratar. Actualmente, el Pereira se encuentra bajo sanciones vigentes de la FIFA, las cuales prohíben la inscripción de nuevos jugadores debido a deudas pendientes con antiguos integrantes del plantel.
Para solucionar este bloqueo, el departamento jurídico del club trabaja intensamente en dos frentes:
- Conciliación de deudas: Búsqueda de acuerdos de pago inmediatos con los acreedores.
- Gestión de avales: Trámites ante las autoridades competentes para certificar la solvencia y solicitar el levantamiento de la medida disciplinaria.
Futuro incierto
El tiempo juega en contra del equipo de Risaralda. Sin el levantamiento de la sanción, el club se vería obligado a afrontar los certámenes oficiales con una plantilla limitada a jugadores juveniles y aquellos que aún mantienen contrato vigente, una situación que pone en alerta roja a toda la afición pereirana.
La supervivencia del proyecto deportivo para este 2026 depende ahora de una firma en el contrato de venta o de un milagro jurídico que libere sus derechos deportivos antes del cierre del mercado.
